Dar es recibir.
Ahora vota más gente. Pero vota mal.
Es decir, vota por un tamal. No tenemos formación electoral. Esta es, en gran medida, una batalla cultural.
Hable en cualquier escenario, preferiblemente en los más polémicos. No coma de familiar ni de patrón. Hable con respeto y con argumentos. Cada uno tiene una visión distinta de los síntomas, pero hay que esforzarse por entender los acontecimientos a lo largo del tiempo: sus orígenes, sus consecuencias y sus efectos.
También hay que ponerse de acuerdo en algo: ninguno de esos ricos hijueputas que controlan este platanal vive acá. Acá solo viven administradores.
Acérquese a ese que usted sabe que no tiene tiempo para ir; al desinformado, al despistado, al confiado, al desesperanzado y al desinteresado. Asegúrese de que vaya. Invierta dinero si es posible.
Ahh eso sí!! Debe querer votar por Iván .
Y es que ese ciudadano es el más difícil de convencer: el desinteresado. Porque es el que, en realidad, ve las cosas como son. Es el que nunca ha recibido absolutamente nada de este sistema.
Uno puede llegar a entender las motivaciones de los demás.
Todos tenemos algo en juego. Y, por lo menos, ya se puede decir que vota más del 50 %.
Pero existen millones para quienes toda la película se presenta a pelo, de la manera más cruda.
Es importante aclararle a ese potencial votante que no estamos haciendo campaña de lambonería a nadie. Simplemente estamos hablando de una deuda histórica que tenemos la obligación de saldar: por el esfuerzo, por la memoria de los viejos y por los miles de muertos que nos han traído hasta acá.
Por eso la organización manifiesta que los liderazgos son transitorios. Entendemos los egos que despierta el poder y condenamos las malas decisiones que terminan afectando al movimiento.
(Pudo haber sido el boquichuzco de Bolívar. Y creo que lo estoy extrañando. Jajajá).
No queremos la muerte ni la tristeza de una sola persona más por culpa de esta forma tan puerca de hacer las cosas.


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